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Desde que el uso constructivo de la arcilla cocida fuese
introducido en la Península Ibérica por los
griegos en el s. VII a.C., ha habido innumerables cambios
en la forma de producir cerámica en España.
Nuevas tipologías de producto, amplitud de formatos,
grandes adelantos tecnológicos, etc; sin embargo, algunas
empresas han sabido conservar casi intacta la esencia de los
azulejos manuales de barro cocido y del gres rústico
de antaño. Hoy en día, estos materiales tradicionales
tienen un importante hueco en el mercado y compiten con otros
productos mucho más avanzados tecnológicamente.
Barro cocido, calidez y sabor tradicional
No existe un material de construcción más idóneo
para reflejar el talento mediterráneo que el barro
cocido español, utilizado en suelos y paredes diseñadas
con los brillantes colores del Mediterráneo.
Hasta el siglo XIX los azulejos de barro cocido fueron los
pavimentos más populares en la arquitectura pública
y privada, existiendo por ello una gran tradición en
su fabricación en España. En cierto modo, representan
la transición entre el ladrillo y el pavimento cerámico
vidriado.
Los azulejos de barro cocido no pueden ser comparados con
los azulejos que se producen industrialmente y con alta tecnología.
Los bellos esmaltes de los azulejos de barro cocido son más
sensibles y delicados a la abrasión y desgaste superficial
que los azulejos fabricados con los procedimientos más
avanzados. Debido a sus características técnicas,
los formatos de barro cocido son también menores y
su baja resistencia mecánica se suple aumentando el
espesor de las piezas.
Una impregnación con ceras antes de fijarlos y un
adecuado cuidado regular, ayuda a aumentar la resistencia
a las manchas de los azulejos de barro sin esmaltar. Algunos
fabricantes ofrecen sus productos pre-tratados.
Los azulejos de barro cocido son una aportación esencial
para una placentera y saludable atmósfera en las habitaciones.
El material poroso del barro cocido proporciona un equilibrio
climático en las habitaciones y lo convierte en una
superficie ideal para los sistemas de calefacción radiales
(bajo el suelo). Sin embargo su elevada porosidad hace desaconsejable
su utilización en exteriores de climatología
fría, donde es exigible la propiedad impermeabilizante.
Gres Rústico, un material
de construcción ideal
El gres rústico se considera habitualmente como un
material de construcción ideal sobre todo para los
ambientes rústicos interiores y exteriores (siempre
que sea resistente a la helada). El gres rústico ofrece
unas prestaciones mecánicas mayores que las del barro
cocido. Algunos fabricantes españoles continúan
produciendo gres rústico con un espesor de 1.5 cm en
adelante. Existen compañías que han desarrollado
un completo catálogo de formatos y piezas decorativas
especiales tanto para paredes como para suelos. Pese a la
relativamente pequeña producción de este tipo
de azulejos en España, hay varios tipos que se describen
a continuación ("quarry tiles", "spaltplatten"
y "gres salado").
Producción en España
Dentro del grupo denominado gres rústico se encuentran:
- Las baldosas denominadas "quarry tiles" por
similitud con las baldosas extrudidas de este nombre tradicionales
en Inglaterra.
- Las baldosas dobles separables conocidas también
por el nombre alemán "Spaltplatten"; se
moldean por extrusión simultánea de dos piezas
unidas por las estrías del dorso, y se separan tras
la cocción mediante un golpe seco que deja esas estrías
con un perfil distintivo de la rotura. Los lados largos
de la cara vista pueden tener un pequeño rebaje en
escalón que tiene por objeto proteger las aristas.
- Las baldosas "de gres salado", sobre cuya cara
vista se proyecta sal común durante la cocción,
resultando una película con brillo broncíneo
disparejo, de efecto decorativo utilizable en paramentos
incluso exteriores, pero con baja resistencia a la abrasión
por lo que se pierde rápidamente si se usa en suelos,
aún de tránsito poco intenso.
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