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Realización: Asociación
Española de Fabricantes de Azulejos, Baldosas y Revestimientos
Cerámicos.
Arquitecto: Juan Antonio Martínez
Aparejador: Juan Broch
Empresa constructora: Lubasa,
SA
Jefe de obra: Manuel Maireles
La construcción de la nueva sede de ASCER se inició
en 1994 y concluyó en junio de 1996. El solar, de forma
trapezoidal y longitudinal, tiene una superficie de 3.918
metros cuadrados, con 39,23 metros lindantes al Camino Caminás
y 20,23 metros a la calle Ginjols y una profundidad media
de 114 metros. Se encuentra en la zona este de ensanche de
Castellón, junto a la Avenida del Mar, en una manzana
con otros edificios institucionales, como la Cámara
de Comercio o IMPIVA-Alicer-CEEI.
El edificio tiene forma longitudinal y se estructura sobre
un eje vertical central donde se ubica el ascensor, la escalera
y los servicios y al que confluyen los accesos en planta baja,
tanto la escalinata principal como la rampa de minusválidos
posterior. Este eje articula las dos alas a este y oeste,
donde se organizan los distintos espacios.
Se compone de planta semisótano de 622 metros cuadrados,
donde existe un almacén, las instalaciones, tres aulas
y una Sala de convenios. Además, se ubica la ampliación
de la sala de exposición.
La planta baja, de 691metros cuadrados, donde existe el salón
de actos con capacidad para 147 personas, y traducción
simultánea, el vestíbulo, recepción y
la sala de exposiciones.
La primera planta, de 646 metros cuadrados, está formada
por seis despachos individuales (correspondientes a diferentes
áreas de trabajo) y una Sala General (oficinas) con
capacidad de 12 personas. En esta planta también se
encuentra el despacho del Presidente, el del Secretario General
y la Sala de Juntas.
La segunda planta, de 806 metros cuadrados, está organizada
en dos grandes salas para despachos y futuras ampliaciones.
Comentario del edificio por Juan Antonio
Martínez (arquitecto):
"Las condiciones longitudinales del solar así
como su ubicación, rodeado perimetralmente por conocidos
edificios institucionales, llevaron a plantear un proyecto
con fuerte carácter formal, concibiendo el edificio
con elementos geométricos puros. Así, se dispuso
un eje vertical de simetría que organiza a ambos lados
un cilindro y un cubo perforado en diagonal. Sobre ellos,
como remate superior se ubica la última planta en forma
de un paralepípedo volado. Se intenta organizar un
hito de referencia que sirva de inflexión-conexión
con los edificios vecinos y con el entorno urbano que le rodea,
y que sea fácilmente reconocible por sus asociados
y usuarios.
Por otra parte se debe mostrar de forma clara que es la casa
de los fabricantes cerámicos lo que implica resaltar
la nobleza del producto frente a otros materiales clásicos
como la piedra, el vidrio o el aluminio. Todos estos materiales
han sido colocados en obra con las técnicas más
actuales. Los revestimientos cerámicos se han recibido
con morteros elásticos, la piedra se ha separado del
muro mediante fijaciones metálicas para permitir la
ventilación y el muro cortina se ha ejecutado con vidrio
estructural.
Lo mismo ocurre en el interior donde se intenta combinar
los distintos productos cerámicos en suelos y paramentos
con el mármol o el acero inoxidables, intentando resaltar
las posibles combinaciones de materiales ".
Descripción del edificio
La nueva sede de ASCER, a través de un lenguaje formal
y organizado, representa un núcleo de actividad formado
por el conjunto de empresas fabricantes de azulejos, pavimentos
y baldosas cerámicos.
Buscando la funcionalidad, el edificio ocupa un espacio arquitectónico
racionalista que recuerda al estilo Bauhaus de los años
veinte. Así se demuestra con la utilización
de materiales de diferentes índoles, como la piedra,
la cerámica, el hormigón , el mármol,
recubrimientos textiles, cristales..., que dialogan de forma
coherente y serena transmitiendo un fin colectivista.
La sobriedad de sus líneas estructurales, que descubren
desde fuera el interior del edificio, se conjuga con la utilización
elementos postmodernos, confiriéndole un carácter
atemperado y tranquilo. La utilización de grandes formatos,
como representa el recubrimiento de cerámica de la
fachada exterior, también nos acerca a un mundo clásico
que recupera lenguajes en todas las épocas. La fachada
principal nos recibe con una amplia escalera y, a sus pies,
encontramos cuatro altas columnas solemnes, desnudas y robustas.
A través de ellas se dibuja un rosetón que ilumina
toda el esqueleto del edificio.
Un esqueleto formado por tres elementos geométricos
puros: un cilindro y un cubo perforado en diagonal organizados
en ambos lados por un eje vertical. Sobre ellos, como remate
superior, se ubica un paralepípedo volado. A través
de estas figuras, el arquitecto ha sabido encontrar soluciones
rigurosas en la distribución del espacio.
Ello se traduce no sólo a una vuelta al orden, sino
a que el orden inteligentemente estructurado, permite al edificio
tener un carácter flexible y multifuncional. Por ejemplo,
el salón de actos se divide en dos espacios circulares
con posibilidad de independencia para situaciones de utilización
simultánea. O las puertas correderas de la entrada
principal, que permiten la comunicación con otros espacios.
Esta voluntad de adaptarse a la vida práctica dando
prioridad a la función, se mezcla con la utilización
de veintiséis tipos de azulejos y otros materiales
desnudos, que cumplen su cometido de formar un todo a través
de a la pintura, la escultura y la arquitectura.
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