La decisión de elegir un determinado producto para el recubrimiento de un local debe basarse, no solamente en la adecuación de sus características a las condiciones de uso previstas, sino además, en la seguridad de que dichas características se mantendrán inalteradas durante un periodo de tiempo económicamente razonable.
Por otro lado, cabe destacar que la normativa actual mantiene unos requisitos asociados al tipo de baldosa y no al uso previsto para la misma. Por ello, la Guía de la Baldosa Cerámica ha definido una serie de especificaciones técnicas relacionadas con los usos de la cerámica (uso residencial, uso comercial y público, alto tránsito, equipamiento urbano, etc.)
Es por tanto imprescindible que las baldosas cerámicas cumplan con una serie de especificaciones técnicas, algunas de ellas comunes para todos los usos (características dimensionales, resistencia al cuarteo, resistencia química, etc…) y otras específicas en función del uso al que vayan a ser destinadas.
Las características técnicas asociadas al uso que se deben tener en cuenta para la selección del producto cerámico:
- Características mecánicas: referentes a la capacidad de la baldosa cerámica para soportar el peso (carga de rotura a tracción) y la resistencia al desgaste (resistencia a la abrasión) durante su uso.
- Resistencia al deslizamiento: La medición de dicha propiedad se ha seguido el método detallado en el Código Técnico de la Edificación que clasifica los pavimentos en cuatro categorías: sin requisitos; suelos interiores secos; suelos interiores con pendientes o húmedos; y suelos interiores húmedos con pendiente, suelos con grasas, lubricantes, etc, y suelos exteriores y piscinas.
- Características adicionales: referentes a “uso exterior” o a instalación en locales sometidos a limpiezas agresivas “uso higiénico”.